«Mis tres años en Pedralbes fueron una de las mejores experiencias de mi vida. El mejor trampolín entre casa y el mundo universitario y laboral. Conocí a muchísima gente, hice grandes amigos, practiqué deporte con frecuencia, hice viajes con el Colegio Mayor, aprendí mecánicas de estudio y pude llevar la vida espiritual que deseaba con mucha facilidad. Casi sin darme cuenta, viví muchísimas cosas que me hicieron crecer personalmente. Y ahora, ya disfrutando de mi trabajo en el mundo del periodismo, cada vez que miro atrás me doy cuenta de que aquellos tres años tuvieron una influencia enorme en mi vida».


